
Anoche hice una foto de una ventana. Estábamos en casa de mi prima. Corría algo de brisa. La gata Scarlett vigilaba nuestros movimientos llamando la atención con indolencia. En el aseo, al lado de la taza, había dos libros: una reflexión budista sobre el arte de comer y la genealogía de los reyes de Francia. Y de la ventana abierta llegaban murmullos de conversaciones tranquilas, y músicas imperceptibles.