Así, en italiano
La Unidad 1 se viste de calle, y si hace un tiempo lo importante era parecer francesita, ahora lo fundamental es taparse la cara, dejando a la vista los ojos, que son, después de todo, el reflejo del alma. Así que con la cara camuflada pero el alma al viento, la unidad 1 abre la puerta y se lanza al mundo, a ver si el mundo le deja un hueco para que pueda hacer volar sus zapatillas sobre el asfalto y sentir que puede ir donde quiera y a su ritmo. Bueno, dentro del Orden Kilométrico 1. Que no está el horno para bollos. Continuar leyendo ««Solitudine»»