Canadá

En mi casa hubo un rifle.  En un determinado momento, mi padre, que debía estar en etapa de cambios, decidió irse a Canadá a cazar.  Estuvo tres semanas, creo, volvió con barba grisácea, un dedo roto, un rifle de caza que nunca más usó, e hizo venir por tierra y mar los cuernos del formidable alce que se había cargado.  Los cuernos siguen luciendo en la terraza, y a mí me impresionan, pues lo de cazar porque sí no lo comparto.

Una es una romántica de las de libro, y allí dónde aparezca un mohicano con un cuchillo manchado entre los dientes Continuar leyendo «Canadá»

La tormenta

En una noche de tormenta oscura, un caballero que huía del huracán y se encontraba perdido en un bosque divisó una luz en la lejanía.  Se acercó como pudo, luchando frente al viento que le arrancaba el sombrero y le empujaba contra los árboles, luchando contra el miedo que le agarraba las costillas y le hacía perder el aliento.  Y al acercarse se dio cuenta de que aquella luz iluminaba una puerta de madera que golpeó con desesperación, sin parar, como si con los golpes pudiera evitar que el viento le diera sacudidas heladas que le hacían temer por su salud ya no sólo física sino mental. 

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